Discos duros SSD: todo lo que necesitas saber

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Discos duros SSD: todo lo que necesitas saber

En la era moderna en la que todos manejamos fotos, vídeos, apps, etc. existe la necesidad de almacenar todo esto en algún tipo de dispositivo. En vuestro clásico PC de casa (sobremesa o portátil), seguro que tenéis un disco duro que cumple dichas funciones.

Pero existe vida más allá de los discos duros convencionales. Por ese motivo hoy vengo a contaros un poco sobre los discos SSD.

Para entrar en materia, los discos SSD (sus siglas en inglés significan Solid State Disc, en castellano Disco de Estado Sólido), son en apariencia muy similares a un disco duro convencional, con un tamaño más reducido, tanto en ancho como en grosor. Esto es debido a que en su interior no existen componentes móviles: no hay discos físicos ni cabezales para sus correspondientes lecturas. Simplemente, dentro de un disco SSD hay unas placas que, gracias a semiconductores mejorados, permite su almacenamiento. Esto ya lo conocéis en forma de tarjetas de memoria (SD, MemoryStick o MMC por decir algunas) o lápices USB. Todos siguen el mismo principio de funcionamiento.

Gracias a esto, a diferencia de un disco duro convencional, los SSD no sufren fragmentación en el almacenaje de información, lo que se traduce en que la lectura de datos es seguida, haciéndolo increíblemente rápido. Además, puesto que no incorporan partes móviles, se puede transportar y mover sin problemas.

Funcionamiento

Entrando un poco en detalle, los discos SSD funcionan gracias a 2 zonas de memoria. Una más pequeña que actúa de intermediaria (caché) y la otra más grande donde se almacena verdaderamente la información.

Esta configuración permite que se hagan pequeños sistemas RAID a nivel interno, todo ello gestionado por un controlador que permite lecturas y escrituras al mismo tiempo, y una mejor tolerancia a fallos, ya que la información se duplica durante su proceso de almacenaje. Esto último no quiere decir que tengamos una copia de seguridad de nuestros datos, ojo, sólo que puesto que son varios chips de memoria, en caso de un corte o pérdida de electricidad, un disco SSD es capaz de recuperar más información que un disco duro convencional.

Ventajas

Seguro que otra persona con más conocimientos sobre el tema podría enumerar más, pero yo creo que básicamente las ventajas de un disco SSD respecto a los discos convencionales son estas 4:

  1. Mayor rapidez: como he mencionado antes, los discos SSD guardan la información de manera más ordenada, con lo que no existe la famosa fragmentación de datos que se produce en los discos tradicionales, donde se guardan pedacitos de datos en partes muy dispersas. Esto desemboca en que la información se lee increíblemente deprisa.
  2. Mayor resistencia: puesto que no funcionan con partes móviles, no van a sufrir el típico fallo por haberlo movido, sufrido una sacudida o incluso una caída (dentro de unos límites claro).
  3. Menor consumo: La ausencia de partes que necesiten de alimentación extra, como los lectores en los discos antiguos, hace que requiera menos cantidad de electricidad para su funcionamiento. En un equipo de sobremesa se traduce sólo en un menor consumo en la fuente de alimentación, pero en un portátil pueden significar más minutos/horas de batería, sin olvidar que sufre un menor desgaste y duran más.
  4. Menor ruido: está claro, si no hay nada que se mueva dentro, poco ruido vamos a apreciar de uno disco SSD.

Desventajas

En el apartado de las desventajas encontramos menos. Hace un tiempo habría mencionado 2: tamaño de almacenamiento y precio. No obstante, ahora ya se pueden encontrar discos SSD de 1 TB y puede que superiores, con lo que ya deja de ser como en los inicios con una limitada capacidad. Lo que si sigue echando hacia atrás a muchos consumidores es el alto precio, por que el coste de fabricación es mayor dada la tecnología de uso. Aún así, se empiezan a ver precios más competentes en el mercado, así que como todo será cuestión de tiempo que se conviertan en un producto más normal.

Tipos de discos SSD

Otra cosa a tener en cuenta, qué tipos de discos SSD hay (si los hay). Pues si que hay si, 2 que mayormente se clasifican según el modo de conectarlo a nuestro ordenador. Así pues encontramos:

  • Discos SSD PCIe. Estos discos se conectan a los puertos de expansión PCI Express que tienen la inmensa mayoría de las placas base modernas (raro es ya no encontrarlo). Gracias a este tipo de conexión, la tasa de transferencia del disco no se ve limitada por un estándar, con lo que tenemos toda la rapidez que el disco nos proporciona. Depende del disco que compréis irá más o menos rápido.
  • Discos SSD SATA. Estos utilizan la conexión SATA que usan los discos convencionales. Esto tiene un inconveniente, ya que aquí si se limita la tasa de transferencia del disco por el estándar SATA. En el link que os adjunto a Wikipedia veréis los 3 tipos de conexión SATA, con lo que podréis hacheros una idea de cuan rápido podrá ir vuestro disco SSD a través de un puerto SATA.

¿Cual necesito?

Después de leer algunas conclusiones por la red, voy a exponeos un par de criterios para ayudaros a decidir qué disco SSD coger si ya os habéis decidido por tener uno.

El primer criterio es qué tipo de configuración montar. Me explico:

  • Montar un sistema híbrido, combinando un disco SSD de prestaciones modestas y un disco duro convencional. En este caso, el sistema operativo y las aplicaciones deberían ir instaladas en el SSD, para ganar rapidez. El resto de ficheros se pueden almacenar en un disco convencional de mayor capacidad, ya que no son archivos que se vayan a leer constantemente.
  • Montar un sistema SSD completo, en caso que sí necesitéis mover ficheros de gran tamaño constantemente y vuestra mayor prioridad sea la rapidez.

El segundo criterio tiene que ver con la capacidad. Se recomienda entre 32 y 64GB para un uso casero o de ocio, entre 128 y 256GB para entornos más exigentes, y 500GB o más para ambientes totalmente profesionales, ya que el precio de éstos últimos es bastante encarecido a día de hoy.

Os dejo también algún recurso como este post de @arturogogacom donde habla de una pequeña herramienta para saber el estado de vuestro disco SSD, o este otro post con una lista (de finales de 2013) con algunos modelos y fabricantes de discos, por si os ayuda a saber por donde tirar a la hora de escogerlo.

Fotografía de Flickr. Enlace original aquí.

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